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Primer Misterio Doloroso
La Agonía de Jesús en el Huerto

Salió y fue, según su costumbre, al monte de
los Olivos. Sus discípulos lo acompañaban. Cuando llegó al lugar, les dijo:
"Orad para no caer en la tentación". Él se apartó de ellos como un tiro de
piedra, se arrodilló y se puso a orar, diciendo: "Padre, si quieres, aleja
de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya". Y se le
apareció un ángel del cielo reconfortándolo. Entró en agonía, y oraba más
intensamente; sudaba como gotas de sangre, que corrían por el suelo. (Lc 22,
39-44)
Luego fue Jesús con sus discípulos a un
lugar llamado Getsemaní, y les dijo: Sentaos aquí mientras yo voy más
allá a orar. Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a
sentirse muy triste y angustiado. Les dijo: Siento en mi alma una
tristeza de muerte.y Quedaos aquí y permaneced despiertos conmigo. Y
adelantándose unos pasos, se inclinó hasta el suelo y oró, diciendo:
Padre mío, si es posible, líbrame de esta copa amarga: pero no se haga
lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.
Luego volvió adonde estaban los discípulos y los encontró dormidos. Dijo
a Pedro: ¿Ni siquiera una hora habéis podido permanecer despiertos
conmigo? Permaneced despiertos y orad para no caer en tentación.a Tenéis
buena voluntad, pero vuestro cuerpo es débil. Por segunda vez se fue, y
oró así: –Padre mío, si no es posible evitar que yo sufra esta prueba,
hágase tu voluntad.
Cuando volvió, encontró de nuevo dormidos a los discípulos, porque los
ojos se les cerraban de sueño. Los dejó y se fue a orar por tercera vez,
repitiendo las mismas palabras. Entonces regresó a donde estaban los
discípulos y les dijo. ¿Aún seguís durmiendo y descansando? Ha llegado
la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los
pecadores. (Mt 26, 36-45)
Breve pausa de reflexión.
Padre Nuestro, 10 Ave María (meditando el
misterio), Gloria.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
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Segundo
Misterio Doloroso
La Flagelación del Señor

Entonces Pilato mandó azotar a Jesús. (Jn
19,1)
Muy temprano, los jefes de los sacerdotes
se reunieron con los ancianos, los maestros de la ley y toda la Junta
Suprema.a Condujeron a Jesús atado y lo entregaron a Pilato. Pilato le
preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Tú lo dices – contestó Jesús.
Como los jefes de los sacerdotes le
acusaban de muchas cosas, Pilato volvió a preguntarle: ¿No
respondes nada? Mira de cuántas cosas te están acusando. Pero Jesús no
le contestó, de manera que Pilato se quedó muy extrañado. Jesús es
sentenciado a muerte
Durante la fiesta,e Pilato ponía en
libertad a un preso, el que la gente pedía. Uno llamado Barrabás estaba
entonces en la cárcel, junto con otros que habían cometido un asesinato
en una revuelta. 8 La gente llegóf y empezó a pedirle a Pilato que
hiciera lo que tenía por costumbre. Pilato les contestó: ¿Queréis que os
ponga en libertad al Rey de los judíos? Porque comprendía que los jefes
de los sacerdotes lo habían entregado por envidia. Pero los jefes de los
sacerdotes alborotaron a la gente para que pidiesen la libertad de
Barrabás. Pilato les preguntó: ¿Y qué queréis que haga con el que
llamáis el Rey de los judíos? (Mc 15, 1-12)
Breve pausa de reflexión.
Padre Nuestro, 10 Ave María (meditando el
misterio), Gloria.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
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Tercer
Misterio Doloroso
La Coronación de espinas

Los soldados trenzaron una corona de espinas,
se la pusieron en la cabeza, le vistieron un manto de púrpura; se acercaban
a él y le decían: "¡Viva el rey de los judíos!" Y le daban bofetadas.
(Jn 19, 2-3)
Entonces Pilato, como quería quedar bien
con la gente, puso en libertad a Barrabás; y después de mandar que
azotasen a Jesús, lo entregó para que lo crucificaran.
Los soldadosi llevaron a Jesús al patio del palacio, llamado pretorio, y
reunieron a toda la tropa. Le pusieron una capa de color rojo oscuro, y
en la cabeza una corona hecha de espinas. Luego comenzaron a gritar:
¡Viva el Rey de los judíos!
Y le golpeaban la cabeza con una vara, le escupían y, doblando la
rodilla, le hacían reverencias. Después de burlarse así de él, le
quitaron la capa de color rojo oscuro, le pusieron su propia ropa y lo
sacaron para crucificarlo. (Mc 15, 15-20)
Breve pausa de reflexión.
Padre Nuestro, 10 Ave María (meditando el
misterio), Gloria.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
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Cuarto Misterio Doloroso
Jesús con la Cruz a cuestas

Desde aquel momento, Pilato buscó la
manera de poner en libertad a Jesús; pero los judíos le gritaban: ¡Si le
pones en libertad, no eres amigo del césar! ¡Todo el que se hace rey es
enemigo del césar!
Al oir esto, Pilato ordenó que sacaran a Jesús, y luego se sentó en el
tribunal, en el lugar que llamaban en hebreo Gabatá (es decir, El
Empedrado). Era la víspera de la Pascua, hacia el mediodía. Pilato dijo
a los judíos: ¡Aquí tenéis a vuestro Rey!
Pero ellos gritaban: ¡Muera! ¡Muera!
¡Crucifícalo! Pilato les preguntó: ¿Acaso he de crucificar a vuestro
Rey? Y los jefes de los sacerdotes le contestaron: ¡No tenemos más rey
que el césar! Entonces Pilato les entregó a Jesús para que lo
crucificaran, y ellos se lo llevaron.
Jesús quedó en manos de los judíos y,
cargado con la cruz, salió hacia el lugar llamado "la calavera", en hebreo
"Gólgota", donde lo crucificaron. (Jn 19, 12-18)
Breve pausa de reflexión.
Padre Nuestro, 10 Ave María (meditando el
misterio), Gloria.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
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Quinto
Misterio Doloroso
La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor

Cuando llegaron al sitio llamado de la
Calavera, crucificaron a Jesús y a los dos malhechores, uno a su derecha
y otro a su izquierda. Jesús dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo
que hacen.” (Lc, 23, 33)
Después de esto, Jesús, sabiendo que
todo se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: "Tengo
sed". Había allí un vaso lleno de vinagre; empaparon una esponja en el
vinagre, la pusieron en una caña y se la acercaron a la boca. Cuando Jesús
lo probó, dijo: "Todo está cumplido". E, inclinando la cabeza, expiró.
(Jn 19, 28-30)
Breve pausa de reflexión.
Padre Nuestro, 10 Ave María (meditando el
misterio), Gloria.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
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