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Primer Misterio Luminoso
El Bautismo
de Jesús
Entonces
Jesús fue de Galilea al Jordán para que Juan lo bautizara. Pero
Juan quería impedirlo, diciendo: "Soy yo el que necesito ser
bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?" Jesús le respondió:
"¡Déjame ahora, pues conviene que se cumpla así toda justicia!"
Entonces Juan accedió a ello. Una vez bautizado, Jesús salió del
agua; y en esto los cielos se abrieron y vio al Espíritu de Dios
descender en forma de paloma y posarse sobre él. Y se oyó una
voz del cielo: "Éste es mi hijo amado, mi predilecto".
(Mt 3, 13-17)
Por aquellos días, Jesús salió de
Nazaret, en la región de Galilea, y Juan lo bautizó en el
Jordán. En el momento en que salía del agua, Jesús vio que el
cielo se abría y que el Espíritu bajaba sobre él como una
paloma. Y vino una voz del cielo, que decía: “Tú eres mi Hijo
amado, a quien he elegido.” (Mc 1, 9-11)
Breve pausa de reflexión.
Padre Nuestro, 10 Ave María (meditando el misterio), Gloria.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del
infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las
más necesitadas de tu misericordia.
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Segundo Misterio Luminoso
Las Bodas de
Caná

Tres días después hubo una boda en Caná de
Galilea, en la que estaba la madre de Jesús. Invitaron también a la boda a
Jesús y a sus discípulos. Se terminó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
"No tienen vino". Jesús le contestó: "¿A ti y a mí qué, mujer? Mi hora
todavía no ha llegado". Su madre dijo a los sirvientes: "Haced lo que él os
diga". Había allí seis tinajas de piedra de unos cien litros cada una para
los ritos de purificación de los judíos. Jesús les dijo: "Llenad de agua las
tinajas". Y las llenaron hasta arriba. Añadió: "Sacad ahora y llevádselo al
maestresala". Y se lo llevaron. Tan pronto como el maestresala probó el agua
convertida en vino (sin saber de dónde era, aunque sí lo sabían los
sirvientes que habían sacado el agua), llamó al novio y le dijo: "Todos
sirven primero el vino mejor; y cuando se ha bebido en abundancia, el peor.
Tú, en cambio, has guardado el vino mejor hasta ahora". Así, en Caná de
Galilea, Jesús comenzó sus milagros, manifestó su gloria y sus discípulos
creyeron en él. (Jn 2, 1-11)
Breve pausa de reflexión.
Padre Nuestro, 10 Ave María (meditando el misterio), Gloria.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno,
lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu
misericordia.
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III.
Otajstvo svjetla
Isus
navješta Kraljevstvo Božje

Tercer Misterio Luminoso. El Anuncio del Reino
de Dios.
Después de ser Juan encarcelado, Jesús fue a
Galilea a predicar el evangelio de Dios; y decía: "Se ha cumplido el tiempo
y el reino de Dios está cerca. Arrepentíos y creed en el evangelio".
(Mc 1, 14-15)
Cuando Jesús oyó que Juan estaba en la
cárcel, se dirigió a Galilea. Pero no se quedó en Nazaret, sino que se
fue a vivir a Cafarnaún, a orillas del lago, en los territorios de
Zabulón y de Neftalí. Esto sucedió para que se cumpliera lo que había
dicho el profeta Isaías: “Tierras de Zabulón y de Neftalí, más allá del
Jordán, a la orilla del mar: Galilea de los paganos. El pueblo que
andaba en oscuridad vio una gran luz; una luz iluminó a los que vivían
en sombras de muerte.” Desde estonces comenzó Jesús a proclamar:
“¡Volveos a Dios, porque el reino de los cielos está cerca!” (Mt 4,
12-17)
Breve pausa de reflexión.
Padre Nuestro, 10 Ave María (meditando el
misterio), Gloria.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
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Cuarto Misterio Luminoso
La
Transfiguración

Unos ocho días después Jesús tomó consigo a
Pedro, a Juan y Santiago y los llevó al monte a orar. Mientras él oraba,
cambió el aspecto de su rostro y sus vestidos se volvieron de una blancura
resplandeciente. Dos hombres, de improviso, se pusieron a hablar con él.
Eran Moisés y Elías, que aparecieron con un resplandor glorioso y hablaban
con él de su muerte, que iba a tener lugar en Jerusalén. Pedro y sus
compañeros estaban cargados de sueño, pero lograron mantenerse despiertos y
vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. Cuando
éstos se alejaban de Jesús, Pedro dijo: "Maestro, ¡qué bien se está aquí!
Hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". No
sabía lo que decía. Mientras él estaba diciendo esto, vino una nube y los
cubrió. Al entrar en la nube, los discípulos se asustaron. Y una voz desde
la nube dijo: "Éste es mi hijo, el elegido, escuchadlo". (Lc 9, 28-35)
Seis días después, Jesús tomó a Pedro y a
los hermanos Santiago y Juan, y los llevó aparte a un monte alto. Allí,
en presencia de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Su rostro brillaba
como el sol y sus ropas se volvieron blancas como la luz. En esto vieron
a Moisés y Elíasc conversando con él. Pedro dijo a Jesús: Señor, ¡qué
bien que estemos aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra
para Moisés y otra para Elías. Mientras Pedro hablaba los envolvió una
nube luminosa. Y de la nube salió una voz, que dijo: “Este es mi Hijo
amado, a quien he elegido.e Escuchadle.”
Al oir esto, los discípulos se inclinaron
hasta el suelo llenos de miedo. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les
dijo: Levantaos, no tengáis miedo. Entonces alzaron los ojos y ya no
vieron a nadie más que a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les
ordenó: No contéis a nadie esta visión, hasta que el Hijo del hombre
haya resucitado.
Los discípulos preguntaron a Jesús: ¿Por
qué dicen los maestros de la ley que Elías tiene que venir primero?
Jesús contestó: Es cierto que Elías ha de venir y que ha de poner todas
las cosas en orden. Sin embargo, yo os digo que Elías ya vino, pero
ellos no le reconocieron, sino que hicieron con él cuanto quisieron. De
la misma manera va a sufrir a manos de ellos el Hijo del hombre.
Entonces comprendieron los discípulos que Jesús les estaba hablando de
Juan el Bautista. (Mt 17, 1-13)
Breve pausa de reflexión.
Padre Nuestro, 10 Ave María (meditando el
misterio), Gloria.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
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Quinto
Misterio Luminoso
La Institución
de la Eucaristía
Durante
la cena Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio,
diciendo: "Tomad, esto es mi cuerpo". Después tomó un cáliz, dio
gracias, se lo pasó a ellos y bebieron de él todos. Y les dijo:
"Ésta es mi sangre, la sangre de la alianza, que será derramada
por todos". (Mc 14,22-24)
Al llegar la noche, Jesús se había sentado a la
mesan con los doce discípulos; y mientras cenaban les dijo: Os aseguro que
uno de vosotros me va a traicionar. Ellos, llenos de tristeza, comenzaron a
preguntarle uno tras otro: Señor, ¿acaso soy yo? Jesús les contestó: Uno que
moja el pan en el mismo plato que yo, va a traicionarme. El Hijo del hombre
ha de recorrer el camino que dicen las Escrituras, pero ¡ay de aquel que le
traiciona! ¡Más le valdría no haber nacido! Entonces Judas, el que le estaba
traicionando, le preguntó: Maestro, ¿acaso soy yo? Tú lo has dicho, contestó
Jesús.
Mientras cenaban, Jesús tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a
Dios lo partió y se lo dio a los discípulos, diciendo: Tomad, comed, esto es
mi cuerpo. Luego tomó en sus manos una copa, y habiendo dado gracias a Dios
la pasó a ellos, diciendo: Bebed todos de esta copa, porque esto es mi
sangre, con la que se confirma el pacto, la cual es derramada en favor de
muchos para perdón de sus pecados. Os digo que no volveré a beber de este
producto de la vid hasta el día en que beba con vosotros vino nuevo en el
reino de mi Padre. (Mt 26, 20-29)
Breve pausa
de reflexión.
Padre
Nuestro, 10 Ave María (meditando el misterio), Gloria.
Oh Jesús mío,
perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia. |