La Habana, 8 de mayo
de 2008 (ACI Prensa)
- El último número de la revista Espacio Laical, que publica la
Arquidiócesis de La Habana (Cuba), publica un extenso artículo en la sección
"Tema Polémico", en la que señala que Raúl Castro, que ha sucedido a su
hermano Fidel en el gobierno de la Isla, es el único en capacidad de
producir cambios graduales y a la vez dramáticos y profundos.
El extenso artículo, firmado por Lenier González Mederos, señala que "el
presidente Raúl Castro está retado, en medio de circunstancias históricas
peculiares, a hacer gala de altas dosis de audacia y creatividad política
para afirmar su liderazgo y revertir las problemáticas políticas, sociales y
económicas que se han acumulado de manera creciente en nuestro país".
Según el autor, la pertenencia de Raúl Castro al "núcleo originario que hizo
la Revolución" y otros factores "le facilitan la posibilidad de abrir otros
horizontes para Cuba", a lo que se suma –en su opinión– "la inexistencia en
Cuba de una oposición pujante y articulada, capaz de convertirse en un
vector de influencia sobre el gobierno, mediante una propuesta alternativa
de cambios que suscite el interés de la ciudadanía".
Según González Mederos, "la intelectualidad y la Iglesia Católica han
depositado un voto de confianza en el nuevo liderazgo cubano, instándolo al
cambio gradual. Ambos sectores, mediante una política de comunicación
interactiva y en un clima generador de confianza entre las partes han
trasmitido a la clase política cubana –poniéndose por encima de las
dolorosas heridas del pasado– aquellas cuestiones que a su juicio deberían
ser cambiadas".
González Mederos señala que dentro de Cuba "parece existir cierto consenso
en la necesidad de que ‘los cambios’ se produzcan mediante un proceso
gradual de ajuste y reestructuración, desde la institucionalidad existente,
que permita preservar la estabilidad del país y los logros en materia de
derechos sociales, muy valorados por la población".
González Mederos argumenta además que "en el ámbito de las expectativas
internacionales, Raúl Castro goza de una sólida ventaja, pues un grupo
importante de gobiernos esperan por él, le han dado un voto de confianza y
han tomado muy en serio sus promesas de cambio".
Aunque advierte que "no todo es color de rosa para Raúl Castro. La fórmula
para revertir los problemas de Cuba es bien complicada".
Entre los desafíos, González Mederos plantea:
· La verticalidad del aparato administrativo del Estado "que entorpece la
capacidad de los dirigentes de la base para generar iniciativas autónomas".
· "El arraigo de una cultura política de la intolerancia, la crisis en el
sistema de valores".
· La existencia de "un importante sector que quizás no vea con agrado la
posibilidad de iniciar un proceso de cambio de conceptos y estructuras en el
país".
"El presidente Raúl Castro –agrega el autor– tiene la responsabilidad
histórica de implicar a todos los cubanos en una nueva dialéctica de la
inclusión" pues "de ello dependerá que las instituciones logren ser más
participativas, incluyentes y democráticas".
El artículo de Espacio Laical concluye señalando que "para nadie es un
secreto que vivimos un momento excepcional de nuestra historia como nación.
Todos los sectores sensibilizados con el tema cubano –dentro y fuera del
país– son conscientes de esta realidad".
"Raúl Castro ha dado el paso al frente y parece comprometido en la tarea de
construir nuevos horizontes... a los 75 años de edad, el reloj de la
historia ha comenzado a contar. Mientras tanto, la nación espera".