Vaticano, 25 de mayo de 2008 (ACI
Prensa) - Al rezar el Ángelus este domingo
ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro el Papa Benedicto XVI,
haciendo referencia a la celebración del Corpus Christi, destacó que la
Eucaristía es escuela de caridad y solidaridad.
El Corpus “es la fiesta de la Eucaristía, don maravilloso de Cristo, que en
la última Cena quiso dejarnos el memorial de su Pascua, el sacramento de su
Cuerpo y de su Sangre, prueba y prenda de inmenso amor por nosotros”.
“Hace una semana – señaló el Pontífice- nuestras
miradas estaban atraídas por el misterio de la santísima Trinidad; hoy
estamos invitados a fijarla sobre la Ostia santa: que es el mismo Dios. El
Amor mismo. Esta es la belleza de la verdad cristiana: el Creador y Señor de
todas las cosas se ha hecho ‘grano de trigo’ para ser sembrado en nuestra
tierra, en los surcos de nuestra historia”.
“El Creador se ha hecho pan para ser partido para ser compartido, comido.
Se ha hecho nuestra comida para darnos vida, su misma vida divina”; dijo el
Papa; y explicó que “nació en Belén que en hebreo quiere decir ‘casa del
pan’, y cuando comenzó a predicar a la multitud reveló que el Padre lo había
mandado al mundo como ‘pan vivo descendido del cielo’, como pan de la vida”.
“La Eucaristía es escuela de caridad y de solidaridad. Y quien se nutre del
Pan de Cristo no puede quedarse indiferente ante los que, en nuestros días,
están privados del pan cotidiano”, dijo luego el Santo Padre; y subrayó que
hoy “muchos padres consiguen a duras penas procurarse el pan para sus
propios hijos. Es un problema cada vez más grave que la comunidad
internacional, con grandes dificultades, se esfuerza en resolver”.
“La Iglesia no sólo reza ‘danos hoy el pan de cada día’ sino que siguiendo
el ejemplo de su Señor, se empeña de diversas formas en multiplicar ‘los
cinco panes y los dos peces’ con innumerables iniciativas de promoción
humana y compartiendo lo imprescindible para que a nadie le falte lo
necesario para vivir.”
Que la Fiesta del Corpus Christi sea “una ocasión concreta para acrecentar
las atenciones a nuestros hermanos, especialmente a los pobres”; concluyó el
Papa.