Roma, 7 de mayo de 2008 (ACI
Prensa) - El P. Salvatore M. Perrella, experto
profesor de dogmática y mariología en la Pontificia Facultad Teológica
Marianum, en Roma, explica los criterios que utiliza la Iglesia para
determinar la legitimidad de las apariciones marianas, a raíz del
reconocimiento de las apariciones de Nuestra Señora de Laus, en Francia.
En un artículo aparecido en L'Osservatore Romano, el sacerdote cita al
jesuita Giandomenico Mucci, para explicar la diferencia entre visión y
aparición. La primera es de índole espiritual; mientras que la segunda es de
orden físico; es decir que existe la experiencia real y sensible de quien se
aparece.
Tras explicar que el proceso para la verificación eclesiástica de las
apariciones marianas se trató en el Concilio Lateranense y en el de Trento;
el P. Perrella precisa que actualmente se les pide "al obispo diocesano, al
arzobispo metropolitano –en tiempos más recientes a las conferencias
episcopales del territorio– y al Papa el discernimiento sobra la veracidad
de los hechos presentados".
Asimismo indicó que "recientemente la Congregación para la Doctrina de la
Fe, después de cuatro años de estudio desde noviembre de 1974, ha redactado,
el 25 de febrero de 1978, un documento interno y sobre secreto, con la firma
del Cardenal Prefecto Franjo Šeper, para ser utilizados por las autoridades
eclesiásticas competentes que lleva por título: Normae S. Congregationis pro
Doctrina Fidei de modo procedendi in iudicandis praesumptis apparitionibus
ac revelationibus (Normas de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre
el modo de proceder para juzgar las presuntas apariciones y revelaciones)".
Seguidamente, el experto italiano señala que este dicasterio vaticano,
establece que para proceder con las verificación, se obtenga "información
precisa sobre los hechos bajo observación y la reunión de testimonios de los
signos de fe, examen del mensaje sujeto en el evento sobrenatural, que no
debe estar en contraste con la fe cristiana, diagnóstico médico-psicológico
para garantizar la salud y normalidad del vidente, y también para descartar
la posibilidad de fenómenos alucinatorios; grado de instrucción del vidente,
su conocimiento de la doctrina, su vida espiritual, su grado de comunión
eclesial, frutos espirituales, como el retorno de la fe de los alejados;
moralidad y eclesialidad de la existencia, cooperación en la evangelización
del mundo, cultura y costumbre, eventuales curaciones milagrosas que se
reciben en razón de la referida revelación privada, el juicio de la
Iglesia".
Tras un minucioso examen de los hechos referidos a una aparición, prosigue
el sacerdote, la Iglesia "ha aprobado durante el curso de la historia 11
apariciones de 295 propuestas para su indagación – entre las cuales la
duodécima es la referida a Nuestra Señora de Laus, aprobada públicamente el
4 de mayo de 2008".
"Una vez verificadas y autenticadas por la autoridad eclesiástica, las
manifestaciones extraordinarias consienten la libertad de adhesión, en
cuanto la fe se presta solo a la Revelación pública de Dios concluida con la
muerte del último de los Apóstoles", precisa el experto italiano.
"En cualquier caso, las verdaderas mariofonías, las que han sido aprobadas
por las autoridades competentes de la Iglesia, declinan adecuadamente la
presencia materna y la misión evangélica de la Virgen gloriosa en la
historia de la Iglesia, de los pueblos y del binomio hombre-mujer: presencia
y misión que consisten en ayudar a todos a encontrar el itinerario de fe en
el Señor Jesús hacia la casa del Padre".
Luego de explicar que las apariciones son una gracia "donada gratuitamente
'del Cielo'", el P. Perrella recuerda que si bien éstas ayudan a incrementar
la fe de las personas, "no amplifican la Revelación dada con la Sagrada
Escritura a la Iglesia, sino que ayudan a hacerla actual en un determinado
tiempo".