Washington D.C., 16 de abril de 2008
(ACI Prensa) - Tras las
palabras de bienvenida del Presidente Bush en las que destacó que "la vida
humana es sagrada" y que "necesitamos su mensaje para confrontar la
dictadura del relativismo"; el Papa Benedicto XVI subrayó que la búsqueda de
la libertad debe estar basada en los principios y valores religiosos.
Luego de agradecer las palabras del mandatario de Estados Unidos en la
ceremonia de bienvenida realizada esta mañana en la Casa Blanca, el Santo
Padre señaló que "la búsqueda de libertad de América ha sido guiada por la
convicción de que los principios que gobiernan la vida política y social
están íntimamente relacionados con un orden moral, basado en el señorío de
Dios Creador".
Seguidamente indicó que "los redactores de los documentos constitutivos de
esta Nación se basaron en esta convicción al proclamar la 'verdad evidente
por sí misma' de que todos los hombres han sido creados iguales y dotados de
derechos inalienables, fundados en la ley natural y en el Dios de esta
naturaleza".
"El curso de la historia americana demuestra las dificultades, las luchas y
la gran determinación intelectual y moral que han sido necesarias para
formar una sociedad que incorporara fielmente estos nobles principios. A lo
largo de ese proceso, que ha plasmado el alma de la Nación, las creencias
religiosas fueron una constante inspiración y una fuerza orientadora, como,
por ejemplo, en la lucha contra la esclavitud y en el movimiento en favor de
los derechos civiles. También en nuestro tiempo, especialmente en los
momentos de crisis, los americanos siguen encontrando energía en sí mismos
adhiriéndose a este patrimonio de ideales y aspiraciones compartidos".
El Papa también alentó a que "ahora que la Nación tiene que afrontar
cuestiones políticas y éticas cada vez más complejas, confío que los
americanos encuentran en sus creencias religiosas una fuente preciosa de
discernimiento y una inspiración para buscar un diálogo razonable,
responsable y respetuoso en el esfuerzo de edificar una sociedad más humana
y más libre".
"La libertad no es sólo un don, sino también una llamada a la
responsabilidad personal. Los americanos lo saben por experiencia: casi
todas las ciudades de este País tienen monumentos en honor a cuantos han
sacrificado su vida en defensa de la libertad, tanto en su propia tierra
como en otros lugares. La defensa de la libertad es una llamada a cultivar
la virtud, la autodisciplina, el sacrificio por el bien común y un sentido
de responsabilidad ante los menos afortunados. Además, exige el valor de
empeñarse en la vida civil, llevando las propias creencias religiosas y los
valores más profundos a un debate público razonable. En una palabra, la
libertad es siempre nueva. Se trata de un desafío que se plantea a cada
generación, y ha de ser ganado constantemente en favor de la causa del
bien".
Al poner como ejemplo a Juan Pablo II y al Presidente Washington, quienes
entendieron que "una democracia sin valores puede perder su propia alma" y
que "la religión y la moralidad son 'soportes indispensables' para la
prosperidad política", el Pontífice destacó que la Iglesia "está convencida
de que la fe proyecta una luz nueva sobre todas las cosas, y que el
Evangelio revela la noble vocación y el destino sublime de todo hombre y
mujer".
Seguidamente Benedicto XVI se refirió a su visita a la sede de la ONU en
Nueva York y precisó que "la exigencia de una solidaridad global es más
urgente que nunca, si se quiere que todos puedan vivir de acuerdo con su
dignidad, como hermanos y hermanas que habitan en una misma casa, alrededor
de la mesa que la bondad de Dios ha preparado por todos sus hijos".
Asimismo expresó su confianza en que Estados Unidos muestre su "preocupación
por la gran familia humana seguirá manifestándose con el apoyo a los
esfuerzos pacientes de la diplomacia internacional orientados a solucionar
los conflictos y a promover el progreso".
"Señor Presidente, queridos amigos: al comenzar mi visita en los Estados
Unidos, deseo expresar un vez más mi gratitud por su invitación, mi alegría
por encontrarme entre vosotros y mi oración ferviente para que Dios
Omnipotente fortalezca a esta Nación y a su pueblo en el camino de la
justicia, la prosperidad y la paz. ¡Que Dios bendiga a América!", concluyó
el Papa.
La ceremonia de bienvenida incluyó un breve homenaje de 21 salvas de
cañonazos, el canto improvisado -y el canto oficial también- de los más de
12 mil asistentes al evento del tradicional "Cumpleaños feliz" para el Santo
Padre que hoy cumple 81 años de edad.
Al término de la ceremonia de bienvenida, el Presidente Bush y el Papa se
dirigieron a la sala oval de la Casa Blanca para sostener una reunión en
privado, en donde se realizará la presentación de los familiares y
colaboradores, así como el intercambio de presentes. Tras estos actos, el
Santo Padre retornará a la Nunciatura Apostólica en Washington.
En la Nunciatura, se realizará el almuerzo de celebración del cumpleaños 81
del Pontífice, en el que participarán el Papa, los cardenales de Estados
Unidos, la presidencia del Episcopado estadounidense y el séquito papal.
A las 16:45 (hora local), Benedicto XVI recibirá a los representantes de
fundaciones caritativas católicas: The Knights of Columbus, The Patrons of
the Arts, Centesimus Annus Pro Pontifice, The Papal Foundation y The
Franciscan Foundation for the Holy Land.