Paris, 23 de abril de 2008 (ACI
Prensa) - Bernard Fellay, superior general de
la Fraternidad San Pío X que reúne a los seguidores del obispo excomulgado
Marcel Lefebvre, señaló que "verdaderamente nada ha cambiado", en referencia
a la publicación del Motu Proprio Summorum Pontificum que liberaliza la Misa
tridentina en latín; y sostuvo que aún no es tiempo de "firmar un acuerdo
con Roma".
En una carta con fecha 14 de abril dirigida a los amigos y benefactores de
este grupo cismático, Fellay comenta que la publicación del Motu Proprio es
"un signo evidente de buena voluntad" que "no dejaría a nuestra sociedad más
que una sola cosa por hacer: 'firmar un acuerdo con Roma'. Lamentablemente
algunos de nuestros amigos se han dejado caer en este juego de ilusiones".
El líder, uno de los cuatro obispos ordenados por Mons. Lefebvre en 1988
sobre quienes también recayó la excomunión, indica en la carta publicada en
el sitio web Dici.org, que "en el fondo, además de la apertura litúrgica del
Motu Proprio, verdaderamente nada ha cambiado" en la posición de la Iglesia
para con ellos.
Seguidamente, haciendo un recuento del uso de palabras "herético" y
"cismático" luego del Concilio Vaticano II, Fellay asegura que estos
términos "califican a las religiones más cercanas a la católica" y ahora
"han desaparecido; aunque son eventualmente utilizados, sobre todo el de
'cismáticos', para designarnos".
Al hablar del término excomunión, Fellay dice que la nueva aproximación a
ésta "se llama 'ecumenismo', y contrariamente a lo que todos creen, no se
trata de un regreso a la unidad católica que es a lo que se refiere, sino
del establecimiento de una nueva forma de unidad que no requiere mayor
conversión".
Para el obispo excomulgado, "el Motu Proprio que introdujo una esperanza de
cambio hacia la nueva liturgia, no está acompañado de medidas lógicamente
correlativas dentro de los otros dominios de la vida de la Iglesia".
Fellay, quien hace un recuento de supuestos "errores" de la Iglesia
Católica, también resalta que "dado que los hechos no corroboran la
afirmación nueva, se debe concluir que nada ha cambiado en la voluntad de
Roma" pese a "los 40 años de crisis, pese a los conventos despoblados, pese
a los presbiterios abandonados, pese a las iglesias vacías".
Además, para el líder de la Fraternidad San Pío X "las universidades
católicas persisten en sus divagaciones, la enseñanza del catecismo sigue
siendo desconocida mientras que la escuela católica ya no existe más como
específicamente católica: se ha convertido en una especie extinta".
Bernard Fellay afirma luego que la Fraternidad San Pío X "se goza
francamente en la voluntad papal de reintroducir el antiguo y venerable rito
de la Santa Misa", pero precisa a continuación que "sin desesperar, sin
impaciencia, constatamos que el tiempo de acuerdo todavía no ha llegado".
El obispo cismático señala después que "seguimos pidiéndole al Santo Padre
la anulación del decreto de excomunión de 1988".
La Fraternidad San Pío X reúne a los seguidores del obispo francés Marcel
Lefebvre, quien fue excomulgado en 1988 por haber ordenado a cuatro obispos
sin el consentimiento del Santo Padre.