Roma, 11 de marzo de 2008 (ACI
Prensa) - El Regente de la Penitenciaría
Apostólica de la Santa Sede, Mons. Gianfranco Girotti, precisó que las
distintas violaciones a la dignidad humana entre las que se encuentran la
manipulación genética; el "área de las drogas" que afecta sobre todo a los
jóvenes; y la desigualdad social con la que los pobres son cada vez más
pobres y los ricos son cada vez más ricos, sí constituyen pecados.
Tras la conclusión del curso para confesores de este dicasterio, el Obispo
indicó, en una extensa entrevista concedida a Nicola Gori de L'Osservatore
Romano (LOR), que "existen varias áreas en las que hoy observamos conductas
pecaminosas en relación a los derechos individuales y sociales. Primero que
nada en el área de la bioética, en las que no podemos no denunciar algunas
violaciones de los derechos fundamentales de la naturaleza humana, a través
de los experimentos, manipulaciones genéticas".
"Otra área, propiamente social, es el área de la droga, a través de la cual
se debilita la psique y se oscurece la inteligencia, dejando a muchos
jóvenes fuera del circuito eclesial. Ahora, el área de las desigualdades
sociales y económicas: en las que los más pobres son cada vez más pobres y
los ricos son cada vez más ricos, alimentando una insostenible injusticia
social, el área de la ecología; que tiene ahora un interés relevante",
prosiguió el Prelado vaticano.
Al contestar la pregunta sobre si la atención al pecado parte de una
sensibilidad a las exigencias de la sociedad moderna o si se mueve sobre la
base de las referencias del tiempo pasado, el Obispo explica que la
referencia es "siempre la violación de la alianza con Dios y con los
hermanos y los reflejos sociales del pecado. Si ayer el pasado tenía una
dimensión individual, hoy tienen un valor, una resonancia que además de ser
individual es sobre todo social, a causa del gran fenómeno de la
globalización".
"En efecto la atención al pecado se presenta más urgente hoy que ayer, ya
que sus reflejos son más amplios y más destructivos", explicó.
Mons. Girotti afirmó también que su dicasterio es el "más antiguo organismo
de la curia romana". Asimismo dijo la Penitenciaría Apostólica "es la que
desarrolla, de manera siempre directa, una actividad propiamente espiritual,
en consonancia con la misión fundamental de la Iglesia, que consiste en la
salus animarum (salvación de las almas)".
El Prelado indicó también que este dicasterio es "el órgano universal y
exclusivo del Pontífice en materia del fuero interno. Se recurre al fuero
interno no solo por los pecados, las censuras y las irregularidades, sino en
general por las situaciones ocultas, como por ejemplo las dispensas,
sanaciones, respaldadas por actos nulos derivados de circunstancias
ocultas".
La Penitenciaría, prosiguió su Regente, "examina, además, y resuelve los
casos de conciencia que le son propuestos. Resuelve dudas en materia moral y
jurídica, cuando se trata de circunstancias ocultas o de hechos concretos
individuales".