Vaticano, 23 de junio de 2008
(ACI Prensa) - El Papa
Benedicto XVI recordó que "la Eucaristía no es una comida entre amigos" sino
"un misterio de alianza", al dirigir la homilía, transmitida vía satélite
desde el Vaticano, a las miles de personas que participaron en la Misa de
clausura del 49º Congreso Eucarístico Internacional (CEI) celebrado en
Québec, Canadá.
El Papa advirtió que "estamos llamados a entrar en este misterio de alianza,
conformando cada vez más nuestra vida con el don recibido en la Eucaristía".
El CEI se celebró en Canadá del 15 al 22 de junio. La Celebración
Eucarística final fue presidida por el Cardenal Jozef Tomko, legado
pontificio, Presidente Emérito del Pontificio Comité para los Congresos
Eucarísticos Internacionales.
Comentando el tema del congreso, "La Eucaristía, don de Dios para la vida
del mundo", el Santo Padre dijo que "la Eucaristía es nuestro tesoro más
precioso. Es el sacramento por excelencia; contiene todo el misterio de
nuestra salvación; es la fuente y la cumbre de la acción y de la vida de la
Iglesia".
"Por tanto, es particularmente importante que los pastores y los fieles
profundicen permanentemente en este gran sacramento. Así, cada uno podrá
fortalecer su fe y cumplir cada vez mejor su misión en la Iglesia y en el
mundo, recordando la fecundidad de la Eucaristía para la vida personal, para
la vida de la Iglesia y del mundo", indicó.
Benedicto XVI señaló que "la participación en la Eucaristía no nos aleja de
nuestros contemporáneos; al contrario, al ser la expresión por excelencia
del amor de Dios, nos llama a comprometernos con todos nuestros hermanos
para afrontar los desafíos presentes y para hacer que el planeta sea un
lugar agradable".
"Para esto, tenemos que luchar sin cesar para que toda persona sea respetada
desde su concepción hasta su muerte natural, que nuestras sociedades ricas
acojan a los más pobres y les devuelvan toda su dignidad, que toda persona
pueda alimentarse y hacer vivir a su familia, que la paz y la justicia
brillen en todos los continentes", agregó.
El Papa manifestó el deseo de que este Congreso sea un llamamiento a todos
los fieles a "una renovación de la catequesis eucarística, de modo que
adquieran un conocimiento auténtico de la Eucaristía y a su vez, enseñen a
los hijos y a los jóvenes a reconocer el misterio central de fe y construir
sus vidas en torno a él".
Asimismo, exhortó a los pastores y fieles "a una atención renovada de la
preparación para recibir de la Eucaristía", y dijo que "a pesar de nuestra
debilidad y de nuestro pecado, Cristo quiere poner en nosotros su morada.
Por eso, tenemos que hacer todo lo posible para recibirle con un corazón
puro, volviendo a encontrar sin cesar, a través del sacramento del perdón,
la pureza que el pecado ha ensuciado".
Benedicto XVI recordó que "el pecado, sobre todo el pecado grave, se opone a
la acción de la gracia eucarística en nosotros. Por otra parte, quienes no
pueden comulgar a causa de su situación, encontrarán en la comunión de deseo
y en la participación en la Eucaristía una fuerza y una eficacia salvadora".
El Papa invitó a pedir a Dios que envíe nuevos sacerdotes a la Iglesia y a
transmitir esta invitación a los jóvenes, "para que acepten con alegría y
sin miedo responder a Cristo. No quedarán decepcionados. Que las familias
sean el lugar primordial y la cuna de las vocaciones".
Antes de concluir, el Santo Padre invitó a todos a unirse a él "mediante la
oración por el éxito del próximo Congreso Eucarístico Internacional, que se
celebrará en el año 2012 en la ciudad de Dublín".