Roma, 31 de marzo de 2008 (ACI
Prensa) - En una entrevista concedida al
diario oficioso del Vaticano, L'Osservatore Romano (LOR), el Cardenal Darío
Castrillón Hoyos, Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei explicó
que el Motu Proprio Summorum Pontificum del Papa Benedicto XVI que
liberaliza la Misa en latín no es una vuelta al pasado y ha generado además
el retorno a la plena comunión de muchos hermanos separados.
En la entrevista realizada por Gianluca Biccini, el Purpurado explicó que
"la carta apostólica de Benedicto XVI Summorum Pontificum sobre el uso de la
liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970 está haciendo volver
incluso a algunos no católicos a la plena comunión con Roma. Lo solicitan de
esa forma luego que el Papa renovara la posibilidad de celebrar según el
antiguo rito".
El Cardenal Castrillón puso como ejemplo el siguiente caso: "en España, el
Oasis de Jesús Sacerdote, un entero monasterio de clausura con 30 hermanas
guiadas por su fundador, ya ha sido reconocido y regularizado por la
Pontificia Comisión".
"De otro lado existen grupos de estadounidenses, alemanes y franceses y
algunos laicos que nos contactan, nos escriben y llaman para buscar una
reconciliación y de otra parte hay muchos otros fieles que manifiestan su
gratitud al Papa por la emisión del motu proprio", prosiguió.
Para el Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei "es necesario
dejar algo en claro: no se trata de un retorno al pasado sino de un
progreso, porque se tienen ahora dos riquezas, en vez de una sola. Y de esta
forma se ofrece esta riqueza, respetando el derecho de quienes están
particularmente ligados a la antigua liturgia".
Si bien admitió que pueden surgir algunos problemas prácticos al momento de
la aplicación del motu proprio, el Cardenal indicó que la Pontificia
Comisión que preside "está pensando en organizar una forma de ayuda a los
seminarios, diócesis y conferencias episcopales. Otra perspectiva en estudio
es la de promover subsidios multimedia para el conocimiento y el aprendizaje
de la forma extraordinaria con toda la riqueza teológica, espiritual y
artística ligada también a la antigua liturgia".
"Además parece importante que existan sacerdotes que ya usan la forma
extraordinaria y que se ofrezcan para celebrar o para ilustrar la
celebración según el misal de 1962", explicó.
Tras precisar que con este motu proprio "el Papa ha sido claro" y que "es un
error de algunas personas y de algunos periodistas, afirmar que el uso de la
lengua latina solo le pertenece al antiguo rito, ya que si está previsto en
el misal de Pablo VI", el Purpurado colombiano destacó que Benedicto XVI
ofrece con este documento "a todos los sacerdotes la posibilidad de celebrar
la Misa también en la forma tradicional y a los fieles les permite ejercitar
el derecho de tener este rito cuando existan las condiciones especificadas
en el motu proprio".
"El Papa ofrece a la Iglesia una riqueza que es espiritual, cultural,
religiosa y católica. Hemos recibido cartas de consenso también de prelados
de las iglesias ortodoxas, de los anglicanos y protestantes. También hay
algunos sacerdotes de la Fraternidad San Pío X que, individualmente, están
buscando regularizar su posición. Algunos de ellos ya han suscrito la
fórmula de adhesión. Sabemos también que existen laicos tradicionalistas,
cercanos a la Fraternidad, que han comenzado a frecuentar las misas en el
rito antiguo ofrecidas en las iglesias de las diócesis", continuó el
Cardenal.
Al preguntársele "¿cómo es posible un retorno a la "plena comunión" para
personas excomulgadas?", el Purpurado contestó que "la excomunión solo
recayó sobre los cuatro obispos" ordenados por el obispo cismático francés
Marcel Lefebvre, entre los que se encuentra el actual líder de la
Fraternidad San Pío X, mons. Bernard Fellay, "porque fueron ordenados sin el
mandato del Papa y contra su voluntad, mientras que los sacerdotes están
solo suspendidos".
Precisando un dato más sobre estos sacerdotes suspendidos, el Purpurado
añadió que "la Misa que celebran es sin duda válida, pero no lícita y; por
esa razón, no se aconseja la participación en ella, a menos que el domingo
no exista otra posibilidad. Ciertamente ni los sacerdotes ni los fieles
están excomulgados. Quisiera a propósito de ellos aclarar la importancia de
las cosas para poder juzgarlas correctamente".
De otro lado el Cardenal Castrillón comentó también algunas cosas de su
experiencia personal con la liturgia. "Me gusta mucho el novus ordo que
celebro cotidianamente. No he celebrado más según el misal de 1962, luego de
la reforma litúrgica. Hoy al retomar algunas veces el rito extraordinario,
también yo he redescubierto la riqueza de la antigua liturgia que el Papa
quiere mantener viva, conservando aquella forma secular de la tradición
romana".
"No debemos olvidar nunca que el punto supremo de referencia en la liturgia,
como en la vida, es siempre Cristo. No tenemos entonces miedo, también en el
rito litúrgico, de volvernos a Él, hacia el crucificado, juntos a los
fieles, para celebrar el santo sacrificio, en modo incruento, como el
Concilio de Trento definió la Misa", concluyó.