Roma, 26 de junio de 2008 (ACI
Prensa) - El Maestro de las Celebraciones
Litúrgicas del Sumo Pontífice, Mons. Guido Marini, explicó que los distintos
ornamentos y vestiduras litúrgicas antiguos que utiliza el Papa Benedicto
XVI "intentan subrayar la continuidad de la celebración litúrgica actual con
la que ha caracterizado en el pasado la vida de la Iglesia. La hermenéutica
de la continuidad es siempre un criterio exacto para leer el camino de la
Iglesia en el tiempo. Esto vale también para la liturgia".
En una entrevista realizada por Gianluca Biccini para L'Osservatore Romano,
Mons. Marini señala que "como un Papa cita en sus documentos a los
Pontífices que lo han precedido, para indicar la continuidad del Magisterio
de la Iglesia, así en el ámbito litúrgico, un Papa usa también vestiduras
litúrgicas y suplementos sacros de los Papas que lo han precedido para
indicar la misma continuidad en la lex orandi".
"Quisiera hacer notar que el Papa" Benedicto XVI "no usa siempre vestiduras
litúrgicas antiguas. Con frecuencia usa las modernas. Lo importante no es
tanto la antigüedad o la modernidad, sino la belleza y la dignidad,
componentes importantes de toda celebración litúrgica", precisó.
Al contestar la pregunta de Biccini sobre el hecho de algunos acusan al Papa
Benedicto XVI de imponer "modelos preconciliares", Mons. Marini afirma que
"términos como 'preconciliar' o 'postconciliar' utilizados por algunos
pertenecen a un lenguaje actualmente superado y que, cuando usados con el
intento de indicar una discontinuidad en el camino de la Iglesia, considero
que son errados y típicos de visiones ideológicas muy reductivas".
Asimismo, añadió que "existen cosas antiguas y cosas nuevas que pertenecen
al tesoro de la Iglesia de siempre y que como tales son consideradas" y que
"no todo lo que es nuevo es verdad, como tampoco lo es todo lo antiguo. La
verdad atraviesa lo antiguo y lo nuevo y es a ella adonde debemos tender sin
prejuicios".
Al hablar luego del báculo dorado en forma de cruz griega que utiliza
últimamente el Santo Padre, el sacerdote destacó que esta elección "no
significa simplemente un retorno a lo antiguo, sino que es testimonio de un
desarrollo en la continuidad, un enraizamiento en la tradición que consiente
proceder ordenadamente en el camino de la historia" y resaltó además que
"resulta más ligero y manejable", un elemento de practicidad que no se debe
dejar de tener en cuenta.
Seguidamente, al explicar los cambios en el palio que usará Benedicto XVI
este 29 de junio cuando imponga esta misma vestidura a 41 arzobispos en la
Basílica Vaticana, el presbítero indicó que "se trata del desarrollo de la
forma del palio latino utilizado hasta Juan Pablo II", que ahora tendrá
forma circular cerrada, con dos capas que penden del medio del pecho y del
dorso; y que será más ancho y más largo.
Para el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, "la
Iglesia vive según la ley de la continuidad en virtud de la cual conoce un
desarrollo enraizado en la tradición. Entonces lo que de verdad importa es
que todo concurra para que la celebración litúrgica sea verdaderamente
celebración del misterio sacro, del Señor crucificado y resucitado que se
hace presente en su Iglesia reactualizando el misterio de la salvación y
llamándonos, en la lógica de una auténtica y activa participación, a
participar hasta las extremas consecuencias de su misma vida, que es vida
del don de amor al Padre y a los hermanos, vida de santidad".