Roma, 7 de julio de 2008 (ACI
Prensa) - El Presidente del Pontificio Consejo
para la Cultura, Mons. Gianfranco Ravasi, señaló que la lectura maratónica
de la Biblia en la que participará el Papa Benedicto XVI en el mes de
octubre y que será transmitida por la cadena italiana RAI, busca " volver a
llegar al corazón y las mentes de las mujeres y hombres de hoy".
En un artículo titulado "Para recuperar un tesoro de cultura y de fe", el
Arzobispo indicó que "la lectura integral de la Biblia en las cámaras de
televisión italianas es sin duda un acontecimiento espiritual y cultural de
gran sugestión que tendrá ciertamente un notable impacto mediático a nivel
internacional. Sucederá a partir del próximo 5 de octubre y el primer lector
será el Papa Benedicto XVI quien, en directo, leerá el primer capítulo del
Génesis".
Tras describir que "recientes encuestas han permitido ver un cuadro
preocupante – en diversos países del mundo
– de un siempre más escaso conocimiento de las Escrituras hebreas y
cristianas y la pérdida de la familiaridad, también física, con un texto que
ha acompañado en los siglos la vida cotidiana de las personas", Mons. Ravasi
explicó que esto consiste "un empobrecimiento espiritual y cultural del que
todos, creyentes y no creyentes, deberían sentirse responsables".
"La iniciativa que comenzará en octubre –en coincidencia con la apertura de
la asamblea sinodal sobre la Palabra de Dios– se propone para multiplicar de
manera exponencial los efectos benéficos de la recuperación de tal tesoro
cultural y de fe", dijo luego precisando también que esto será "un volver
junto a la fuente de las Escrituras para reproponerla al gran público como
signo de esperanza para el mundo de hoy".
Seguidamente el Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura dio
algunos detalles de esta interesante iniciativa: "la lectura –que se dará en
la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén y será transmitida en directo por
la RAI– prevé la división del texto sacro en secciones de sentido completo
para un total de 1162 lecturas insertadas en 46 unidades de tres horas de
duración con intervalos de 15 minutos de reflexión en silencio. Una pantalla
gigante colocada fuera de la Basílica permitirá seguir la lectura".
Finalmente comentó que "la Biblia hace que quien la lee y la escucha
participe de su actualización y encarnación. Un texto, y en particular el
bíblico, tiene su propia apropiación por parte de los lectores que lo hacen
'explotar' en todas sus potencialidades y riquezas a través de la intuición
literaria, ascética, mística y teológica".