Vaticano, 29 de junio de 2008
(ACI Prensa) - Ante los miles
de peregrinos se reunieron este domingo en la Plaza de San Pedro, el Papa
Benedicto XVI recordó que la dimensión misionera representada por San Pablo
debe estar siempre acompañada por la dimensión de la unidad representada por
San Pedro en quien Jesucristo edificó su Iglesia.
Al introducir el rezo del Ángelus dominical, el Santo Padre consideró que la
coincidencia de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo con el domingo es una
“coincidencia propicia para dar mayor acento a un extraordinario evento: el
Año Paulino”.
“Los historiadores sitúan el nacimiento de Saulo, que se convertirá en
Pablo, entre el 7 y el 10 después de Cristo. Por ello, al cumplirse
aproximadamente dos mil años, he querido convocar este especial jubileo que
tendrá naturalmente como baricentro Roma, y en particular la Basílica de San
Pablo Extramuros y el lugar del martirio en la Abadía Tre Fontane”, dijo el
Pontífice.
Asimismo enfatizó que se trata de una celebración de toda la Iglesia, en
todos los rincones del planeta, pues “el horizonte del Año Paulino no puede
no ser universal, pues San Pablo fue por excelencia el apóstol de quienes
respecto a los Hebreos eran ‘lejanos’ y que ‘gracias a la sangre de Cristo’
se han convertido en ‘cercanos’. Por esto, en un mundo que es cada vez más
‘pequeño’, pero donde muchísimos aún no han conocido al Señor Jesús, el
jubileo de san Pablo invita a todos los cristianos a ser misioneros del
Evangelio”.
Más adelante el Papa recordó que “esta dimensión misionera necesita ser
acompañada por aquella de la unidad, representada por San Pedro, la ‘roca’
sobre la cual Jesucristo edificó su Iglesia. Los carismas de los dos grandes
Apóstoles son complementarios para la edificación del único Pueblo de Dios,
y los cristianos no puede dar un válido testimonio de Cristo si no están
unidos entre sí”.
“Año Paulino, evangelización, comunión en la Iglesia y plena unidad de todos
los cristianos: recemos por estas grandes intenciones confiándolas a la
celeste intercesión de Maria Santísima, Madre de la Iglesia y Reina de los
Apóstoles”, concluyó.
Seguidamente rezó el Ángelus con los presentes e impartió su Bendición
Apostólica.