Vaticano, 17 de abril de 2008
(ACI Prensa .- En un video-mensaje recientemente
transmitido por el canal estatal de televisión de Rusia "Vesti", el Papa
Benedicto XVI afirmó que el amor a Cristo hasta el martirio "nos recuerda la
urgencia de recomponer la unidad de los cristianos, un deber con el cual la
Iglesia Católica se siente irrevocablemente comprometida".
En el mensaje, que hace parte de un documental que la televisión rusa
trasmitió sobre el Papa Benedicto XVI al celebrarse este 19 de abril su
tercer año como Pontífice, el Santo Padre agradece primeramente, "la
invitación y la oportunidad de saludaros cordialmente, y aprovecho
gustosamente la ocasión para manifestar la estima, el afecto y el respeto
que, desde siempre, el sucesor de San Pedro y la Iglesia Católica han
abrigado para con vuestros pueblos y la Iglesia Ruso-Ortodoxa".
"Rusia es, ciertamente, un gran país: lo es por su extensión territorial, su
larga historia, su sublime espiritualidad y sus múltiples expresiones
artísticas. En el siglo pasado, el horizonte de vuestro noble país, como el
de otras regiones del Continente europeo, se cubrió de sombras de
sufrimiento y violencia. Pero éstas fueron neutralizadas y vencidas por la
espléndida luz de tantísimos mártires ortodoxos, católicos y otros, muertos
bajo la opresión de una persecución feroz. El amor a Cristo hasta el
martirio, compartido por todos ellos, nos recuerda la urgencia de recomponer
la unidad de los cristianos, un deber con el cual la Iglesia Católica se
siente irrevocablemente comprometida", prosigue.
Seguidamente explica que "en esta dirección se están moviendo las Iglesias
Católica y Ruso-Ortodoxa. Recuerdo bien que en el Concilio Vaticano II
estaba presente una delegación del Patriarcado de Moscú y también he seguido
los posteriores contactos con la Ortodoxia Rusa. En los últimos años se han
intensificado los contactos, sobre todo, entre creyentes, sacerdotes y
obispos. Y qué decir del diálogo interreligioso e intercultural, que es otro
de los empeños prioritarios de la Iglesia Católica y, me atrevo a decir, de
la Iglesia Ruso-Ortodoxa".
Tras destacar "el don espiritual del que son depositarios, y conservando
firmemente la propia identidad" de los cristianos, el Santo Padre recuerda
que quienes profesan esta fe "están llamados a encontrarse con los
seguidores de las demás religiones, para entablar con ellos un diálogo
provechoso en la verdad y en la caridad. Por ello, pido y deseo que la
milenaria experiencia eclesial rusa siga enriqueciendo el panorama cristiano
en un espíritu de sincero servicio al Evangelio y al hombre de hoy".
Hablando en ruso, el Papa dijo que "me llena de alegría poder dirigirme en
ruso al pueblo y al Gobierno de esta gran tierra rusa, que me es tan cara.
Saludo cordialmente a nuestros queridos hermanos ortodoxos y, ante todo, a
Su Santidad el Patriarca de Moscú y de todas las Rusias, así como a los
obispos católicos y sus comunidades. A todos deseo paz, bienestar y amor
recíproco, e invoco la bendición de Dios sobre todos vosotros".